La alimentación y el ejercicio en los caballos de competición

La dieta de un caballo de competición es diferente a la de un caballo de ocio.
La nutrición de los caballos que hacen deporte y compiten habitualmente debe mantenerlos en óptimas condiciones y mejorar su rendimiento.

Caballo y jinete saltando un obstáculo de competición

Hay tres factores que debemos vigilar para lograr el mayor rendimiento de un caballo de competición y para evitarle riesgos de salud que pueden afectar muy negativamente a su carrera deportiva:

Energía: demos a nuestro caballo de competición la que necesita. Ni más ni menos

Uno de los conceptos más importantes en cuestiones de alimentación es la energía.
La cantidad de energía ingerida a través de los alimentos que suministremos al caballo será decisiva, tanto para mantener una correcta condición corporal (ver artículo escala de Henneke) como para proveer al caballo de reservas energéticas suficientes para el trabajo que se le exija.

Si la cantidad de energía ingerida es menor que la energía necesaria para desempeñar el trabajo, el caballo adelgazará, mientras que si la cantidad de energía ingerida es superior a la requerida el caballo engordará.

También es importante identificar el origen o las fuentes que proveen de energía a los caballos de competición.
En STRC Equine Nutrition diferenciamos entre energía de liberación rápida (el caballo dispone de inmediato de energía), y energía de liberación lenta pero constante (el caballo dispone de reservas energéticas que va consumiendo según la demanda energética según el tiempo de ejercicio y la intensidad del mismo).

Otro tipo de variable a tener en cuenta es el tipo de trabajo a realizar.
La demanda física de las distintas disciplinas hípicas es muy amplia:
no es lo mismo alimentar a un caballo de carreras, cuyo esfuerzo es muy intenso en un periodo muy corto de tiempo, (aquí necesitamos fuentes de energía de liberación rápida), que alimentar a un caballo de raid, donde el esfuerzo en intensidad es mucho menor pero, sin embargo, la duración es mucho mayor(aquí necesitamos fuentes de energía de liberación lenta pero constante).

En cualquier caso, la realización de un ejercicio exige el aumento de los niveles de energía, agua, ciertos minerales (calcio, fósforo, cloro, sodio, potasio), y algunas vitaminas, fundamentalmente la vitamina E y las del grupo B. Sin embargo, la necesidad de otros nutrientes como proteína, y vitaminas A y D apenas cambia.

Ni qué decir tiene que debemos dejar pasar dos horas por lo menos desde que le damos la ración de pienso hasta que ponemos a trabajar al caballo para no interferir en su proceso digestivo.

Binomio de jinete y caballo entrenando en doma clásica.

El calor: preferibles los concentrados, pero en su justa medida

El calor es otro factor que debe ser considerado cuando se alimenta a los caballos de competición sometidos a ejercicio.

El ejercicio es trabajo metabólico: el trabajo produce calor y el caballo debe disiparlo para realizar adecuadamente el trabajo.

Cualquier cosa que aumente el calor corporal, o interfiera con la capacidad del caballo para deshacerse del calor del cuerpo, puede afectar al rendimiento.
Obviamente, la humedad y temperatura ambiente pueden afectar dramáticamente a la capacidad del caballo para eliminar el calor corporal sobrante debido al ejercicio.

Pero también debemos considerar el calor producido por la digestión de los alimentos, ya que éstos actúan de diferentes maneras, tanto por su capacidad para retener agua como por la eficiencia de su digestión y utilización.

Por ejemplo, si comparamos los concentrados (bien sean granos de cereales o piensos preparados) frente a forrajes, estos últimos son más voluminosos, retienen y requieren mayor cantidad de agua en el sistema digestivo, son digeridos con menor eficiencia y producen mayor cantidad de calor en su digestión, por lo que alimentar a los caballos de competición con concentrados tiene ciertas ventajas.

Sin embargo el beneficio de estas ventajas debe ser sopesado contra el riesgo de producirse cólicos o infosuras (laminitis).

El estrés: vigilar el ejercicio del caballo y controlar el almidón

La alimentación del caballo de competición también influye en su grado de estrés.
Las raciones elevadas en almidón contribuyen a estresar a algunos caballos, ya que este polisacárido es una fuente de energía rápida y explosiva que con la digestión se convierte rápidamente en glucosa. Este pico de glucosa provoca que el páncreas del caballo segregue insulina para contrarrestarla. Y la insulina pasa al torrente sanguíneo del caballo, le excita y le estresa.

Pero ¿qué alimentos contienen mucho almidón?

Las raciones tradicionales a base de cereales sin procesar, como la avena, cebada, trigo o el maíz, y los subproductos de cereales como el salvado de hoja o las cuartas de trigo (si bien, estos subproductos contienen menos) .

En cambio, las raciones bajas en almidón pero ricas en grasas y fibras digestibles (energías frías), evitan estos picos de glucosa que tanto alteran a los caballos y previenen, así, parte del estrés. Concentrados para caballos de deporte como Stroc SP-MAX​ tienen en cuenta esta relación entre estrés y fuentes de energía en su formulación. Por otro lado, está demostrado que el ejercicio estresa, o pone en tensión, los sistemas del caballo. El estrés en el caballo está implicado en la etiología (origen) del comportamiento agresivo, úlceras gástricas, cólico, diarrea y disminución de la función del sistema inmune.

El estrés inducido por el ejercicio

Aunque el estrés inducido por el ejercicio es difícil de cuantificar, el mejor sistema hasta la fecha es medir el cortisol en plasma y el lactato. Y los resultados de dichas mediciones han demostrado que unos tipos de ejercicio son más estresantes que otros.

Por ejemplo, potros iniciados en el entrenamiento demostraron una respuesta clásica de estrés fisiológico (un aumento de cortisol en plasma y lactato) a medida que aumentaba el nivel de trabajo, así como cuando se producían cambios en el manejo diario y en la rutina. Por otro lado, caballos de salto experimentados no dieron señales de estrés fisiológico después de haber completado una competición.

Reconocer posibles factores de estrés y eliminarlos cuando sea posible es muy beneficioso para el bienestar y rendimiento de los caballos de competición sometidos a un determinado programa de trabajo.

En STROC Equine Nutrition dispones de una amplia gama de piensos para caballos de deporte, donde elegir el más adecuado a las necesidades y nivel actividad de tu caballo.

 

¿Cómo recuperar la salud de un caballo demacrado?

yegua-recuperada-0Un porcentaje cada vez más numeroso de las consultas sobre nutrición equina que recibimos en Covaza procede, lamentablemente, de clientes que han comprado o se han hecho cargo de un caballo en unas condiciones físicas deplorables. Algo que, por cierto, habla muy bien de estos amigos, que demuestran amar y respetar realmente a los animales.

Cuando tenemos ante nosotros un caballo al que, como popularmente se dice, podemos contar cada uno de los huesos, con una cabeza desproporcionadamente grande en comparación con el cuerpo y en posición sumisa, cuyas orejas apenas se mueven para percibir lo que ocurre a su alrededor, con ojos tristes, aburridos y sin expresión, que no interactúa con el resto de la manada, que no mueve la cola y la tiene siempre baja… estamos ante un caballo “muerto de hambre”, por duro que suene.

La gravedad del problema nos ha animado a escribir este artículo, que puede ayudar a recuperar a estos animales, y que dedicamos de un modo especial a aquellas personas que o bien trabajáis en centros de rescate de caballos o individualmente habéis apostado por dar una segunda oportunidad a los equinos que se hallan en esta situación. Gracias, en nombre de todos los que amamos a los caballos, por vuestro empeño en darles la vida que merecen.

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Yegua hispano-árabe de 9 años cuando llegó, en condiciones deplorables,  al Club Hípico El Saytón, clientes y amigos de Covaza.

¿Cómo realimentar un caballo demacrado?

Un grupo de investigadores de la Universidad de California Davis* ha desarrollado, tras un exhaustivo trabajo de campo,
unas recomendaciones de manejo para realimentar un caballo demacrado.

Su objetivo era reducir al mínimo el denominado “síndrome de realimentación” que pueden provocar las dietas calóricas concentradas en animales que han pasado hambre y que pueden derivar en insuficiencia cardiaca, renal o respiratoria después de 3 a 5 días de la comida inicial.

El programa que recomiendan para recuperar a un caballo demacrado (que exige una báscula para pesar el alimento) se divide en tres fases:

Días 1 – 3:

Suministrar cada 4 horas 0’5 kg de heno de alfalfa de buena calidad (total: 6 veces al día). Contactar con un veterinario para evaluar el estado de salud del caballo.

Días 4 – 10:

Lentamente, aumentar la cantidad de alfalfa de cada toma y reducir el número de tomas, de manera que en el día 6 hay que suministrar 2 kg de heno de alfalfa cada 8 horas (un total de 6 kg de heno de alfalfa al día).

Día 10 y durante varios meses:

Suministrar tanta alfalfa como el caballo pueda comer y reducir las tomas a dos veces al día.

Proporcionar un bloque de sales minerales.

No suministrar alimentos concentrados (granos de cereales, piensos…) hasta que el caballo no esté bien recuperado (cuidado: hacerlo prematuramente puede complicar la recuperación metabólica normal y ocasionar la muerte).

Se debe proporcionar al caballo agua limpia y fresca constantemente.

Una buena recuperación pasa también por una desparasitación correcta y una revisión dental adecuada.

Se pueden añadir otros tipos de heno, como el de hierbas, después de las dos primeras semanas, pero lentamente.

La mejor manera de introducir de nuevo un alimento en la dieta equina es, como concluye el estudio, a base de pequeñas y frecuentes cantidades de heno de alfalfa de buena calidad, que se caracteriza por ser frondosa, de tallos finos y exenta de polvo y mohos. Su contenido en proteína está entre el 16%-17%.

El caballo mostrará signos de recuperación en las siguientes dos semanas al inicio del programa. El movimiento de las orejas, cola y cabeza y la expresión de los ojos serán los primeros síntomas de mejora que detectaremos.

El aumento de peso lo podremos apreciar en el transcurso de un mes, pero necesitaremos de tres a cinco para recuperar el caballo por completo hasta llegar a su condición corporal adecuada.

En todo este periodo es conveniente la revisión de un veterinario y de un nutricionista equino por si surgiera algún imprevisto.

yegua-recuperada

Tras un completo plan de recuperación, la yegua  no solo alcanzó una condición corporal óptima, sino que, además, estos grandes profesionales de El Saytón la están preparando para competir en enganche

Dietas descartadas

Además de la dieta de heno de alfalfa, los investigadores norteamericanos implementaron la dieta de pienso completo y la de heno de avena.

La primera, al tener un mayor nivel de carbohidratos, hizo que la liberación de insulina fuera mayor. Aunque la función de ésta es facilitar la absorción de los carbohidratos a través del torrente sanguíneo y almacenarlos en las células para su uso como energía en el futuro, también provoca que baje el contenido de los electrolitos fósforo y magnesio aportados por la circulación a las células. Esta deficiencia puede desembocar en fallos cardiacos, renales y respiratorios. El efecto no se puede detectar en los primeros días de suministro de esta ración, pero pueden aparecer después de algunos días o semanas por la continua segregación de insulina y la baja cantidad de electrolitos necesaria para el correcto funcionamiento del organismo.

Por su parte, la dieta a base de heno de avena era muy voluminosa (las tres dietas debían aportar las mismas calorías), y eso produjo diarreas en algunos caballos. Además, algunos nutrientes esenciales como el fósforo y el magnesio eran bajos en comparación con las otras dos.

Como ya hemos destacado, la dieta finalmente recomendada por los investigadores, a base de heno de alfalfa, fue la que mejores resultados dio debido su alto nivel de proteína de calidad y los electrolitos fósforo y magnesio. Tengamos en cuenta también que esta dieta, por su bajo aporte en almidón, minimizó la respuesta a la insulina.

Los peligros de la inanición

En un proceso metabólico normal el caballo utiliza sus reservas de hidratos de carbono y posteriormente sus reservas grasas para generar energía, necesaria para realizar distintas funciones. Estas reservas se vuelven a reponer a través de los nutrientes contenidos en los alimentos, y este ciclo es constante.

Cuando el suministro de alimentos cesa, lo hacen también los aportes de nutrientes, y en ese momento la energía comienza a generarse desde la utilización de las proteínas.

Así como en el organismo hay depósitos de almacenamiento para los hidratos de carbono y las grasas, no ocurre lo mismo con las proteínas. Éstas componen los músculos y todos los tejidos. Entonces se inicia un deterioro de los músculos y de los tejidos. A medida que va pasando el tiempo, la supervivencia del caballo está más comprometida. Cuando el caballo pierde más del 50% de su peso el pronóstico de supervivencia es muy bajo.

 

*Fuente: artículo científico de una especialista en bienestar animal en la Universidad Davis de California, sobre una investigación basada en la realimentación y rehabilitación de caballos demacrados. Carolyn Stull, MS, PhD– Reprinted from The Horse Report with permission from the Center for Equine Health, School of Veterinary Medicine, University of California, Davis. Aug 21, 2012

El peso del caballo. Cómo calcularlo

El peso del caballo es la variable más importante para saber cuánto alimento debemos suministrarle, aunque también influye su edad, actividad, entorno y raza (ver artículo sobre cantidad de alimento que debo dar a mi caballo)

Pero ¿cómo calcular su peso?

Lo más exacto es pesarlo en una báscula.

También hay cintas de pesar calibradas que se sitúan alrededor del tórax del caballo, entre la cruz y el cuello, y pueden dar un peso aproximado.

Pero si no disponemos de báscula ni de cinta para pesarlo, hay otros dos métodos para determinar el peso de nuestros caballos.

A/ Cálculo del peso vivo aproximado midiendo la longitud del cuerpo y el perímetro torácico (Carroll & Huntington, 1988).

Imagen del cálculo del peso del caballo aproximado midiendo la longitud del cuerpo y el perímetro torácico (Carroll & Huntington, 1988)

Peso vivo (kg) = Perímetro Torácico en cm x Perímetro Torácico en cm x Longitud Corporal en cm / 11877

El perímetro torácico se toma desde la cruz.
La longitud corporal se toma desde la punta del hombro hasta la punta de la nalga.

B/ Cálculo del peso vivo según el INRA.

Imagen del cálculo del peso del caballo según el INRA

El INRA (Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Francia) propone las siguientes ecuaciones:

Para razas de silla.

Caballo para trabajo (castrado, semental o yegua): Peso vivo (kg) = 4’3 PT + 3’0 AC – 785 (+/- 25 kg)

Yeguas de vientre: Peso vivo (kg) = 5’2 PT +2’6 AC – 85 (+/- 25 kg)

Caballo en crecimiento: Peso vivo (kg) = 4’5 PT – 370 (+/- 23 kg)

Cálculo del peso del caballo para razas pesadas.

Yeguas de vientre, sementales, caballos en crecimiento o engorde. Peso vivo (kg) = 7’3 PT – 800 (+/-28 kg)

Imagen del cálculo del peso del caballo pesado(o de tiro) según el INRA

Entender las etiquetas de los piensos para caballos

Unidades Internacionales

¿Qué son las U.I (Unidades Internacionales) que aparecen en las etiquetas de piensos para caballos?

Toda la información que contienen estas etiquetas está regulada por ley.

En las etiquetas de los piensos vemos que se declaran ciertos nutrientes, vitaminas, minerales, y, en algunas ocasiones, otros aditivos.

Las unidades empleadas son distintas según se trate de unos componentes u otros. Si son nutrientes (proteína, grasa, fibra…) se emplea el tanto por ciento (%). Si son minerales, la relación mg/kg. Y si son vitaminas, las U.I.

La Unidad Internacional mide la cantidad de una sustancia en función de su actividad biológica y no en función de su peso, volumen o longitud. Y es utilizada para “medir” las vitaminas entre otras cosas.

Pero, claro, para nuestra utilización en piensos debemos asignar un peso a cada vitamina.

Aquí tenéis las equivalencias de las principales vitaminas liposolubles:

1 UI de Vitamina A equivale a 0.3 microgramos (mcg).
1 UI de Vitamina D equivale a 0.0025 microgramos (mcg).
1 UI de Vitamina E equivale a 1 miligramo (mg).

Reforzar el sistema inmunológico del caballo a través de la nutrición

caballo-pastando

El arte de elaborar la dieta de su caballo para ayudar a prevenir infecciones y enfermedades.

El medioambiente está lleno de bacterias, virus y otros microorganismos que pueden afectar negativamente a la salud de los caballos. Si el caballo está en óptimas condiciones, debe ser capaz de soportar la mayoría de las amenazas de estos agentes.

Pero los factores de estrés como el dolor crónico, los viajes de larga distancia, o los cambios ambientales de temperatura, presión y humedad, pueden comprometer su inmunidad. Alergias, reacciones de picaduras de insectos, pueden atacar un sistema inmune que está en permanente lucha.

Algunas infecciones y enfermedades están fuera de nuestro control, pero sí podemos influir estimulando la respuesta inmune de nuestro caballo mediante la nutrición.
Trabajar con un veterinario y un nutricionista para determinar con qué y cómo alimentar a nuestro caballo y reducir al mínimo su estrés es recorrer un largo camino hacia el mantenimiento de un equino sano y fuerte.

Consecuencias del estrés en los caballos

El estrés crónico, ya sea físico o mental, de los caballos debilita su sistema inmunológico. Cuando el cortisol, la hormona del estrés, se eleva, los agentes de enfermedades que normalmente no les perturban podrían hacerlo. Un ejemplo es el herpes virus equino (EHV), un organismo oportunista que puede permanecer latente en nuestro caballo hasta que algo (como el estrés) lo active y le dé la «oportunidad» de causar signos clínicos.

Factor de estrés evitable: el estómago vacío

Hay muchas situaciones que lo provocan: caballos que viajan largas distancias, o que se congregan en lugares extraños con caballos que no conocen, o que realizan un ejercicio duro…

Pero uno de los factores de estrés más comunes, el estómago vacío, es fácil de solucionar. Los caballos son «comedores-goteo» que evolucionaron para vagar y pastar libremente. El que no se les permita pastar a voluntad y trabajar en contra de la fisiología de un caballo también puede ser un detonante de estrés.

Esto se debe a que el estómago del caballo, a diferencia del nuestro, segrega ácido continuamente (no posee vesícula biliar), incluso cuando está vacío. Aunque la masticación produce la saliva, un antiácido natural, no puede ayudar a neutralizar el ácido del estómago si el caballo se quedó un tiempo sin nada que masticar.

Hacer ejercicio con el estómago vacío hace que el ácido salpique en las zonas no protegidas de revestimiento del estómago (la zona superior), y puede causar úlceras.

caballos-pastando

¿Qué debo dar a mi caballo para proteger su sistema inmunológico?

Pastos saludables. Bien gestionados, proporcionan al caballo muchos nutrientes importantes, como las vitaminas E, A y C. La hierba también es rica en ácidos grasos omega-3 en la proporción adecuada con los omega-6. Y dependiendo de la variedad de hierbas y trébol que crezca en nuestro pasto, podremos obtener unos niveles y calidad de proteínas adecuados.

Si bien el acceso libre a los pastos a menudo proporciona todos los nutrientes que un caballo en mantenimiento requiere, muchos caballos sanos dependen de forrajes henificados como su fuente principal de forraje durante la mayor parte del año. El forraje henificado pierde importantes niveles de sus vitaminas y omega-3 a lo largo de su almacenamiento, por lo que los caballos que consumen sólo este tipo de forrajes durante períodos prolongados de tiempo (más de tres o cuatro meses sin pasto fresco) pueden requerir de una alimentación adicional, aun proporcionando heno conservado o henolaje.

La mayoría de los caballos están bien con un pienso compuesto específico para su edad o nivel de ejercicio, reforzado con el nivel de aminoácidos, vitaminas y minerales recomendado. Pero si nuestro caballo muestra signos de depresión inmune (por ejemplo, los signos de infecciones respiratorias como tos y fiebre, aftas recurrentes infecciones bacterianas, fiebre, reacciones alérgicas y malestar general), es el momento de chequear los nutrientes de su dieta.

Enumeramos las vitaminas y minerales que puede necesitar nuestro caballo para cubrir las deficiencias nutricionales y mantener un sistema inmunológico saludable.

caballo apaloosa pastandoVitamina E

Un poderoso antioxidante intracelular. Los antioxidantes protegen contra la enfermedad mediante la neutralización de los radicales libres dañinos, producto del estrés.
Un grupo de investigadores americanos examinaron los efectos de la vitamina E sobre el sistema inmune de caballos mayores en dosificaciones 15 veces superiores a los niveles recomendados. Encontraron que los caballos que recibieron suplementos de vitamina E tenían mayor capacidad de luchar contra las bacterias y producir mayores cantidades de inmunoglobulinas.

Sin embargo, la profesora Carey Williams, del Departamento de Ciencia Animal de la Universidad de Rutgers, descubrió que con sólo 10 veces la dosis recomendada de vitamina E en caballos sanos interfirió en la absorción de la vitamina A.

Por lo tanto no se recomienda la administración de suplementos en exceso, incluso en caballos crónicamente estresados.

Hay cuatro tipos diferentes de vitamina E: α, β, γ, y δ tocoferoles. De ellos parece ser que la forma más efectiva y abundante sea la α-tocoferol, el tipo más empleado en la fabricación de piensos para caballos.

La vitamina E, además, puede ser de origen natural o sintético. Hay indicios, pero no los suficientes, para decir que la vitamina E natural es más eficaz como un refuerzo al sistema inmunológico que la vitamina E sintética; sin embargo, la forma sintética es más estable y, por lo tanto, tiene una vida útil más larga.

La vitamina E funciona en paralelo con compuestos de selenio que también sirven como antioxidantes. Investigadores de la Universidad de Kentucky encontraron que los caballos con una baja concentración de selenio en sangre experimentaron una respuesta inmune retardada a las vacunaciones.
Sin embargo, el selenio puede ser tóxico en grandes cantidades (tiene un estrecho margen de tolerancia), por lo que los caballos sólo deben ser complementados si se detecta claramente un déficit y los niveles a suplementar debe ser bajos (por debajo de 5 mg / día para un caballo de tamaño medio).

La vitamina A

En los seres humanos es necesaria para la regeneración normal de las mucosas dañadas por una infección. La encontramos en grandes cantidades en el hígado y en los aceites de hígado de ciertos pescados. En las plantas no se encuentra la vitamina A como tal, sino en forma de precursor o provitamina (carotenos) siendo el más importante el beta caroteno, que los caballos utilizan para producir vitamina A. Los beta-carotenos, vitamina E y vitamina C trabajan sinérgicamente para reducir las inflamaciones y proteger las membranas celulares constituidas por lípidos contra los efectos dañinos de los radicales libres.

La forma activa de la vitamina A (retinol) es tóxico en niveles cinco veces superior al nivel recomendado.

La vitamina C

Neutraliza los radicales libres a través de su capacidad de donar electrones. El hígado del caballo normalmente sintetiza la vitamina C en cantidades más que suficientes y libera y la excreta durante los períodos de estrés prolongado.

Sarah L. Ralston, profesora asociada de la Universidad de Rutgers sostiene que el aumento de la susceptibilidad a las infecciones de los caballos más viejos podría ser debido a la secreción continuada y elevada de cortisol, asociada con la disfunción hipofisaria (enfermedad de Cushing equina).

Ralston encuentra en la vitamina C un complemento eficaz en la reducción de los efectos de los viajes estresantes. «Hemos comprobado que después de la tensión prolongada por transporte, la suplementación oral de la vitamina C dos veces al día es beneficioso para los caballos en los primeros días después de la llegada», explica.

Ácidos grasos omega-3

Se ha demostrado que reducen la inflamación así como la respuesta inflamatoria alérgica en otras especies.

Investigadores de la Universidad del Centro de Investigación Equina de Guelph encontraron evidencia de que la linaza, fuente de ácidos grasos, potencialmente puede reducir la respuesta inflamatoria alérgica en caballos sometidos a picaduras de mosquitos (Culicoides). Los ácidos grasos omega-6 pueden exacerbar la respuesta inflamatoria si se toman en grandes cantidades, pero los omega-3 hacen justo lo contrario: ayudan a reducir la inflamación.

Los ácidos grasos omega-6 son la forma predominante en aceites vegetales tales como el maíz y la soja que se utilizan comúnmente como aporte calórico en la fabricación de alimentos para caballos.

Si se administra en cantidades razonables (menos de 2 tazas por día a un caballo de tamaño medio), no deben representar una amenaza para el sistema inflamatorio de un caballo. La actividad de algunos ácidos grasos omega-6 es beneficiosa, ya que la inflamación es otra manera que el cuerpo tiene de combatir las infecciones.


La proteína de alta calidad

Por lo menos el 8% de la dieta de un caballo debe ser proteína bruta de alta calidad, pues todos los aminoácidos esenciales en la proporción adecuada para permitir una adecuada síntesis de proteína corporal. Esto permite que el sistema inmune pueda producir anticuerpos y enzimas y reparar los tejidos.
Las fuentes de proteínas de alta calidad para los caballos son las leguminosas como la alfalfa, el trébol y la soja.

Para los caballos alimentados con heno de hierba de menor calidad, habría que añadir gránulos de heno de leguminosas o pellets diseñados según la edad del caballo o su nivel de trabajo para proporcionar proteínas de alta calidad. Piensos compuestos preparados con altos contenidos en aminoácidos que nos aseguran el aporte de los mismos.

Todo esto siempre teniendo en cuenta, según la edad o nivel de actividad del caballo, y cuáles son sus requerimientos.

Vitaminas del grupo B.

Este grupo de vitaminas en los caballos sanos son sintetizadas por la población microbiana del intestino grueso, y sumadas a las que se encuentran en los alimentos, pueden cubrir las necesidades requeridas por la mayoría de los caballos adultos en mantenimiento.
Estas vitaminas son solubles en agua, y este grupo lo forman la tiamina B1, riboflavina B2, ácido nicotínico B3, piridoxina B6, ácido pantoténico, cobalamina B12, biotina, ácido fólico y colina.

Estas vitaminas son fundamentales e intervienen en multitud de funciones metabólicas como en la digestión, la formación de la piel y los cascos, el pelo, los vasos sanguíneos, la síntesis de proteínas, la salud del sistema nervioso y la producción de energía en todas las especies, que las necesitan en más cantidad durante los periodos de estrés. Sin embargo, en los caballos sólo la tiamina se ha demostrado clínicamente que es necesaria durante los períodos de estrés prolongado. Los científicos no han documentado déficit de las otras vitaminas en los caballos.

Todos los piensos para caballos formulados por COVAZA Nutrición Equina contienen todas las vitaminas y minerales anteriormente mencionados, de acuerdo con las investigaciones más recientes sobre los requerimientos nutricionales equinos.

Advertencias y conclusiones

Para mantener sano su caballo o ayudar a sanarlo, comience por atender la respuesta al estrés.

Es muy importante, antes de suplementar a un caballo, conocer en cada momento sus necesidades reales y los efectos de dichos suplementos.

En principio, un pienso de calidad debe contener ya las vitaminas y minerales que precisa un caballo sano para mantenerse saludable siempre que tenga acceso suficiente a forrajes de calidad y exista un manejo nutricional adecuado.

Asesórese siempre con un profesional de la nutrición equina, que le resolverá estas y otras dudas para alimentar saludablemente a su caballo.

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La Vitamina A en los caballos

 
ojo de caballo

¿Para qué sirve la vitamina A en los caballos?

La vitamina A o retinol es una vitamina esencial para la visión, crecimiento y diferenciación del tejido epitelial, crecimiento óseo, reproducción y desarrollo embrionario de los caballos y el resto de las especies animales.
También interviene en la respuesta inmunológica
(producción de anticuerpos y fagocitosis).

La vitamina A es una vitamina liposoluble y por tanto su mecanismo de absorción está estrechamente relacionado con el de las grasas. El  organismo es capaz de almacenar cantidades importantes de esta vitamina en el tejido adiposo.
El hígado almacena el 90% de la vitamina A corporal; el 10 % restante se almacena en el riñón, pulmón, glándulas suprarrenales y sangre.

potrillo alazan

¿Qué alimentos contienen vitamina A?

La vitamina A sólo está presente de forma natural en alimentos de origen animal como el huevo, carne, leche, queso, mantequilla, hígado, riñón y aceites de pescado.

Los alimentos de origen vegetal solamente contienen los precursores de la vitamina A (provitaminas), los carotenoides, y principalmente  el  betacaroteno. Alimentos ricos en  betacaroteno son la zanahoria, calabaza, batata, melón, calabacín, pomelo, albaricoque, brócoli y espinacas.
El animal es capaz de convertir los carotenos en vitamina A. Esta conversión depende, entre otros factores, de la forma de enlace, de la  especie animal y de las cantidades ingeridas de ambos.

¿Consumen suficiente vitamina A los caballos?

El empleo de piensos, como todos los piensos STROC Equine Nutrition, que contengan y garanticen el aporte de vitamina A es absolutamente necesario para evitar deficiencias de esta vitamina.
Y es que los alimentos más comúnmente utilizados para los caballos contienen muy bajos niveles de vitamina A. Aunque los pastos verdes y forrajes tiernos contienen carotenoides (entre ellos el betacaroteno o pro-vitamina A, que puede ser metabolizado en el intestino delgado y también en el hígado), los caballos parecen ser bastante ineficientes en obtener vitamina A mediante la metabolización de los alimentos.


Con fecha 8 de enero de 2013, la EFSA (European Food Safety Authority) ha publicado  su opinión científica sobre la seguridad y eficacia de las diferentes fuentes de vitamina A (acetato, palmitato y propionato) en nutrición animal, a petición de la Comisión Europea.
Esto afecta de forma directa al sector de la alimentación animal, ya que su intención es modificar a la baja los niveles de vitamina A que se aportan en la ración diaria, pero en el caso de la especie equina no nos afecta, pues no hay propuesto ningún límite máximo.