Alimentación de los caballos en primavera

Se alarga el día y aumentan las temperaturas, dos señales que anuncian que el invierno está a punto de finalizar y entramos en la estación donde todo se renueva y los pastos comienzan a crecer con fuerza. En este artículo compartimos las claves para una alimentación saludable de los caballos en primavera.

En este periodo empiezan a realizarse los primeros cortes de alfalfa y de algunos henos, y los jinetes comienzan a pasar más tiempo practicando con sus caballos, algo que debemos tener en cuenta para adaptar a nuestros caballos, de manera gradual y sin estrés, a las nuevas condiciones ambientales y de nutrición.

Exponemos algunos puntos clave para conectar con éxito con la nueva estación:

Condición Corporal

Algunos caballos habrán perdido condición corporal durante el invierno; otros habrán ganado algo de peso.
Por lo tanto, antes de variar su dieta, debemos valorar la condición corporal de nuestro caballo para asegurarnos de que el consumo de alimento es adecuado a su estado físico.

Lo más práctico es aplicar la escala de Hennecke, que nos dará una idea bastante aproximada de en qué estado se encuentra nuestro caballo.
Este sistema consiste en observar la disposición de tejido graso en algunas partes determinadas del caballo y ayudar a los propietarios a ajustar su dieta.

Si detectamos que nuestro caballo debería aumentar algunos kilos tendríamos que que pasar a suministrar una dieta de mayor contenido energético.

Pero si nuestro caballo tiene sobrepeso, deberíamos restringir su alimentación o pasar a una dieta con menor aporte calórico. Y por supuesto sin perder de vista el cambio en la actividad de nuestro caballo.

Pastos y forrajes

Es la parte más importante del programa de alimentación del caballo en primavera, y donde existen más variaciones nutricionales si comparamos los forrajes cosechados en la temporada anterior con los de la nueva cosecha que ya está en marcha.
En las zonas donde el invierno es más crudo, los propietarios de caballos suelen complementar las fuentes de fibra de los forrajes por otras, como por ejemplo la pulpa de remolacha.

Debemos tener presente que los pastos en primavera tienen un crecimiento muy acentuado, traduciéndose nutricionalmente en mayores niveles de hidratos de carbono hidrosolubles (azúcares), y almidón.
Por lo tanto: precaución con aquellos caballos que engordan fácilmente o son obesos (resistencia a la insulina), son propensos a infosuras (Laminitis) o, en el plano patológico, tienen el síndrome de Cushing, porque habrá que vigilar, y en ocasiones restringir, su acceso a los pastos para evitar los problemas que se pueden desencadenar.

El cambio a los pastos ha de hacerse de forma gradual,  empezar con 30–60 minutos de pastoreo al día, aumentar el tiempo poco a poco durante 1–2 semanas. Esto ayuda a que la flora intestinal del caballo se adapte y evita cólicos.
De la misma manera, los forrajes de estos primeros cortes de primavera conviene introducirlos progresivamente.

Los pastos a principios de la primavera suelen ser más ricos en almidón y azúcares, cuando la planta es joven y vigorosa. Sin embargo, a medida que va creciendo, esos hidratos de carbono no estructurales o también llamados de reserva van disminuyendo  a favor de la parte fibrosa y/o leñosa de la planta.

El pasto tiene mucha agua, pero el caballo igual necesita acceso constante a agua limpia.
También es útil un bloque de sal o suplemento mineral, porque el pasto primaveral no siempre cubre todos los minerales.

Cómo afecta la primavera a nuestro caballo

En esta época del año, los caballos, debido al aumento de la temperatura ambiente y a la mayor duración de horas de sol, suelen desprenderse del pelaje que los ha protegido durante el invierno de las bajas temperaturas a las que han estado expuestos.

Preparar al caballo para que regenere un pelo de calidad pasa por examinar la dieta que le suministramos.

Dietas ricas en aminoácidos, sobre todo aquellos denominados  azufrados, regeneran un pelo de mayor calidad. Tengamos en cuenta que estos aminoácidos forman de manera importante tanto el pelo como los cascos del caballo (tejido queratinoso).

Por otro lado dietas ricas en grasas y aceites esenciales (Ver Glycoil STROC) también harán que mejore la calidad y del pelaje de nuestro caballo.

El pienso o concentrado

Debemos ajustar, como siempre, la cantidad y tipo de concentrado según el nivel de trabajo y la condición corporal de nuestro caballo.

Limitar los pastos o los nuevos forrajes puede limitar también la ingesta de nutrientes esenciales tales como fibras digestibles, aminoácidos, vitaminas y minerales.

Por eso debemos ofrecer a nuestro caballo alimentos concentrados equilibrados y que contengan esos nutrientes esenciales básicos para su buen mantenimiento y rendimiento deportivo. Sólo lo conseguiremos si suministramos alimentos formulados concienzudamente, como los piensos STROC, a finde cubrir dichas exigencias fisiológicas.

El caballo en primavera

 

La importancia del agua en los caballos

Sí, el agua se considera un alimento, tanto desde el punto de vista nutricional como legal.
En alimentación equina, el agua es el nutriente más importante.

yegua abrevando

El agua desde el punto de vista nutricional

En alimentación equina, el agua es el nutriente más importante.

De hecho es el principal componente del cuerpo del caballo adulto (≈ 65–75%) y del 75-85% del de un potro.
El agua es indispensable para la vida, participa en la digestión, absorción, circulación y termorregulación. Es absolutamente necesaria para el crecimiento, producción de leche, y se necesita para la reposición por las pérdidas que se producen a través de los pulmones, la piel, en las heces y la orina.
Sin agua, un caballo puede sobrevivir solo unos pocos días (mucho menos que sin forraje o pienso), y si el agua está restringida, disminuirá el apetito del caballo originando una disminución de su sistema inmunológico y su condición corporal.
Por eso, en nutrición equina se clasifica el agua como nutriente esencial, al mismo nivel o más que las proteínas, grasas, vitaminas y minerales.

El agua desde el punto de vista legal

En la Unión Europea, el agua destinada a consumo animal se considera parte de la alimentación. El Reglamento (CE) n.º 178/2002 (Ley General Alimentaria) define “alimento” de forma amplia, incluyendo sustancias destinadas a ser ingeridas por animales.
Además, el Reglamento (CE) n.º 183/2005 sobre higiene de los piensos incluye el agua como elemento que puede afectar a la seguridad alimentaria en explotaciones ganaderas.
Esto implica que el agua debe cumplir requisitos de seguridad, higiene y trazabilidad.

En resumen

Nutricionalmente: es el nutriente más importante.
Legalmente: forma parte de la alimentación animal.
Prácticamente: su calidad influye directamente en salud, rendimiento y prevención de diversas patologías.

El agua apta para caballos debe cumplir criterios de calidad, seguridad y palatabilidad, ya que un caballo puede beber entre 25 y 60 litros diarios, dependiendo de varios factores como son el clima, el nivel de trabajo o producción y dieta.

Caballo castaño bebiendo en abrevadero

¿Cómo debe ser el agua?

1. Limpia y fresca

• Transparente, sin turbidez.
• Sin olores ni sabores extraños.
• Temperatura ideal: entre 8 °C y 18 °C (el agua muy fría o muy caliente reduce el consumo).

2. Baja carga microbiológica

• Libre de bacterias patógenas como Salmonella o E. coli.
• Sin proliferación de algas (especialmente en bebederos al aire libre).

3. Composición química adecuada

• pH entre 6 y 8,5.
• Bajo contenido en:
◦ Nitratos y nitritos.
◦ Sulfatos en exceso (pueden causar diarrea).
◦ Metales pesados (hierro en exceso reduce palatabilidad).
• Sólidos disueltos totales (TDS) preferiblemente < 3.000 ppm (ideal < 1.000 ppm).

4. Libre de contaminantes

• Sin pesticidas, fertilizantes ni residuos industriales.
• Sin heces ni restos orgánicos.

5. Siempre disponible

• Acceso constante (los caballos no deben estar muchas horas sin agua).
• Bebederos limpios, revisados a diario. Muy importante, especialmente en época estival.

Señales de que el agua no es adecuada

• El caballo bebe menos de lo habitual.
• Olor fuerte en el agua.
• Coloración verdosa (algas).
• Problemas digestivos frecuentes sin otra causa aparente.
• Disminución del consumo de alimento.

¿Cómo analizar el agua del pozo?

Analizar el agua de pozo para caballos es fundamental, sobre todo si no es agua de red.

Toma correcta de la muestra

Antes del análisis

• Deja correr el agua 5–10 minutos.
• Usa un recipiente estéril (te lo da el laboratorio o veterinario).
• No toques el interior del frasco ni el tapón.
• Mantén la muestra refrigerada y entrégala en menos de 24 h.
Si el análisis es microbiológico, debe hacerse cuanto antes.

Dónde analizarla

Puedes acudir a:

• Laboratorio agroalimentario.
• Laboratorio veterinario.
• Laboratorio de salud pública.
• Empresa especializada en análisis de aguas.
Pedir un análisis para agua de consumo animal.

Parámetros más importantes para caballos

A) Análisis microbiológico

Debe incluir:
• Coliformes totales
• E. coli
• Recuento de bacterias aerobias
Resultado ideal: ausencia de coliformes y E. coli.

B) Análisis físico-químico básico

Parámetro
Valor recomendado
pH 6 – 8,5
Sólidos disueltos (TDS) < 1.000 ppm ideal (< 3.000 aceptable)
Nitratos < 50 mg/L
Nitritos < 0,1 mg/L
Sulfatos < 500 mg/L
Hierro < 0,3 mg/L
Dureza No es peligrosa, pero influye en palatabilidad

Problemas frecuentes en pozos

Agua con mucha cal (dura)

• No es tóxica.
• Puede reducir consumo.
• Solución: descalcificador.

Hierro elevado

• Color rojizo.
• Sabor metálico.
• Reduce consumo.
• Se corrige con filtros específicos.

Contaminación bacteriana

• Puede provocar diarreas o cólicos.
• Solución: desinfección del pozo (cloración de choque) y revisión del sellado.

¿Cada cuánto analizar?

• Pozo nuevo: análisis completo inicial.
• Uso habitual: 1 vez al año.
• Si hay problemas digestivos repetidos: análisis inmediato.

Potro jugando con agua. El caballo es agua.

Los aceites vegetales: aliados para luchar contra los cólicos de los caballos

aceites vegetales y pienso

Causas de los cólicos en los caballos

De todos es sabido que la mayoría de los cólicos que sufren los caballos en verano obedecen básicamente a la deshidratación, pero hay otros factores sobre los que también podemos influir para prevenir, en la medida de lo posible, esta temida patología.

Uno de ellos es un posible exceso de pienso en la dieta diaria de nuestro caballo. Pensemos que, en raciones basadas en cereales y, por lo tanto, en niveles de almidón altos, el riesgo de fermentación del pienso o producción de gases en el estómago o intestino grueso (que provoca cólicos) es más elevado, sobre todo en caballos en régimen de estabulación permanente (aprovechamos para recordar que, en verano, estar en un box las 24 h del día supone al caballo un estrés térmico elevado, y ello también puede ser causa de cólico).

Retomando el asunto de la nutrición: el forraje debe ser siempre la base de la alimentación de los caballos, y en verano debemos seguir suministrándoselo en las cantidades habituales. Es decir: de modo abundante. Pero, en época estival debemos reducir el pienso (que no deja de ser un alimento complementario) un 20%, o incluso un 25%, especialmente en los días en los que el calor es extremo.

Pero, ¿cómo compensamos la disminución del nivel energético que se produce en la ración diaria del caballo cuando reducimos la cantidad de pienso que le suministramos? Un modo seguro y eficaz es mediante la inclusión de los aceites vegetales en su dieta.

¿Y en qué cantidades? Depende de los casos. Podríamos ir desde 10 ml de aceite vegetal por cada 100 Kg de peso vivo al día, hasta 100 ml por cada 100 Kg. Como referencia, diversos estudios científicos demuestran que hasta un máximo del 10% de la ración de pienso diaria la podemos sustituir por aceites vegetales. Por ejemplo, para un caballo de peso vivo 500 Kg, que come diariamente entre 4 o 5 Kg de pienso podríamos añadir a su dieta (siempre tras la mencionada reducción de entre un 20%-25% del pienso) unos 400 ml a 500 ml.

Más beneficios de los aceites vegetales

Además de actuar como excelentes aliados en la lucha contra los cólicos, los aceites vegetales que se incorporan a la dieta de nuestro caballo en verano aportan múltiples beneficios a su salud, siempre dentro de una estrategia correcta de alimentación. Entre ellos: previenen irritaciones dérmicas (eccemas) en el caballo (sobre todo en el verano), regulan y mejoran el sistema inmunitario, aportan flexibilidad muscular para el ejercicio, aseguran la integridad de los tejidos y garantizan el correcto desarrollo y mantenimiento celular favoreciendo todas las funciones fisiológicas del organismo.

Como siempre, cuando hablamos de alimentación equina, es importante que elijamos con criterio el producto que vamos a incluir en la dieta diaria de nuestro caballo. En Covaza Nutrición Equina ofrecemos un aceite natural de gran calidad, Glycoil, con un perfil equilibrado de ácidos grasos esenciales: Omega 3, 6 y 9.  

Alergias equinas

Alergias equinas

Que son las alergias equinas

La alergia es una respuesta inmune a una sustancia generalmente inofensiva

Las alergias equinas afectan principalmente a la piel y/o al tracto respiratorio de los caballos de cualquier edad y raza.

Las reacciones alérgicas pueden ser desencadenadas por:

  • Polvo, moho y polen
  • Picaduras de insectos
  • Químicos aplicados o tocados
  • Medicamentos, vacunas y plasma o transfusiones
  • Alimentos

Las reacciones pueden aparecer como:

  • A. Hinchazón, enrojecimiento, formación de costras y/o picazón en la zona de contacto en el caso de dermatitis de contacto (como en la picazón de picaduras de insectos).
  • B. Pérdida de pelo.
  • C. Urticaria localizada en ciertas zonas o por todo el cuerpo.
  • D. Dificultad para respirar, tos e intolerancia al ejercicio en el caso de alergias respiratorias (como en la urticaria por polvo o moho).

Las alergias equinas afectan principalmente
a la piel y/o al tracto respiratorio de los caballos
de cualquier edad y raza.

 

Diagnóstico

 

Factores a examinar

  • Entorno.
  • Edad. 
  • Estacionalidad. 
  • Localización.

 

Pruebas diagnósticas

  • Biopsia de la lesión y examen microscópico para descartar otras causas, como tumores, fotosensibilización, infección y parásitos internos
  • Prueba de alergia intradérmica (piel).
  • Suero (sangre), pruebas de alergia.

Tratamiento y prevención

Las claves para prevenir y/o tratar cualquier alergia son evitar la causa y los corticosteroides.

Evitar las picaduras de los insectos:

  • Controlar la población de insectos, especialmente moscas, mosquitos y tábanos
  • Utilización de barreras respecto a los insectos como máscaras antimoscas y mosquitos, y mantas que cubran el cuerpo del caballo, repelentes, etc.

Evitar el polvo y, con él, las esporas, los ácaros y otros posibles alérgenos:

  • Heno limpio.
  • Mantener adecuadamente limpios y ventilados los establos y cuidar especialmente la higiene del box.
  • Suplementos nutricionales que contengan ácidos grasos Omega3, que refuerzan el sistema inmunitario del caballo y reducen la inflamación. Recomendamos Glycoil,o Green & Blue de Stroc.

La mayoría de las alergias no son graves.
La clave para mantener a tu caballo de manera óptima es descubrir la causa y evitarla.

 
Infografía de «Alergias Equinas»  en formato Pdf interactivo.
Puedes verlo en tu navegador o descargártelo.
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¿Mi caballo está gordo o delgado? Consigue el equilibrio con la escala Hennecke

Un caballo más gordo no es un caballo más saludable. Esta confusión, habitual entre muchos aficionados, provoca caballos sobrealimentados y, por tanto, riesgos serios para su salud. Igualmente, un caballo muy delgado tampoco es un caballo saludable.

El mejor método para alcanzar el equilibrio óptimo de grasa corporal en los caballos es una buena evaluación de su estado actual, que combina la escala Hennecke y el pesado de nuestro caballo atendiendo a su nivel de actividad. De ese modo, sabremos qué cantidad de alimento debemos suministrarle.

La cantidad de grasa para cada tipo de caballo se puede medir con la escala Hennecke, un método visual y manual para evaluar la cantidad de grasa corporal de un caballo, desarrollado en la Universidad de A&M de Texas por el D. D.R. Hennecke y colaboradores.

Zonas de observación

Este método de puntuación del estado corporal se basa en la observación de las siguientes zonas anatómicas de nuestros caballos:

1-La parte superior del cuello.  2-Detrás del hombro.    3-La cruz.   4-El pliegue del dorso.    5-Las costillas.   6-Alrededor de la base de la cola.

En estas zonas es donde nuestro caballo deposita y almacena primero la grasa corporal. Según la raza y tipo corporal de caballo se almacena grasa más en unas que en otras. Por eso hay que evaluar todas las zonas.

La puntuación del estado corporal varía de 1 a 9, siendo la puntuación 1 equivalente a un animal con emaciación (adelgazamiento patológico) sin almacenamiento graso alguno, y la 9 un animal extremadamente gordo.

Lo ideal es una puntuación de entre 3 y 5 según edad y tipología del caballo. Así los potros tienen su puntuación óptima entre 3,5 y 4. Las razas más ligeras, entre 4 y 4,5. Y los caballos más pesados, en 5. También hay disciplinas deportivas que recomiendan escalas diferentes: como un caballo de carreras cuya condición corporal óptima debería estar entre el 3,5 y 4.

Puntúa a tu caballo con la Escala Hennecke

1- Con extrema emaciación (adelgazamiento patológico)

Se observa una proyección destacada de las apófisis espinosas, las costillas y la base de la cola así como también de las puntas óseas.

Las estructuras óseas de la cruz, los hombros y el cuello se visualizan con facilidad.

No se encuentra tejido graso.

2- Caballo muy delgado o emaciado

Se puede observar una mínima capa de grasa a nivel de la base de las apófisis espinosas, las apófisis transversas de las vértebras lumbares se perciben redondeadas.

Las apófisis espinosas, las costillas, la base de la cola y las puntas óseas son prominentes.

Es posible apreciar diferencias débilmente las estructuras de la cruz, los hombros y el cuello.

3- Caballo delgado

La grasa abarca la mitad de las apófisis espinosas; las apófisis transversas no se pueden percibir.

Hay una ligera cobertura sobre las costillas.

Apófisis espinosas y costillas se distinguen con facilidad.

La base de la cola es prominente pero no se pueden distinguir con facilidad las vértebras individuales.

Puntas óseas aparecen redondeadas pero siguen identificándose con facilidad.

La cruz, los hombros y el cuello están acentuados.

 4- Caballo moderadamente delgado

No hay pliegue a lo largo del dorso del caballo.

Se va perdiendo el delineamiento externo de las costillas.

La prominencia de la base de la cola depende de la conformación, pudiendo percibirse grasa alrededor de la misma.

Los huesos puntiagudos no son identificables.

La cruz, los hombros y el cuello no muestran una delgadez obvia.

Caballo moderadamente flaco

Caballo entre 3 y 4 de la escala.

5- Moderado

Dorso nivelado.

Las costillas del caballo no pueden diferenciarse visualmente pero pueden palparse con facilidad.

Grasa alrededor de la base de la cola comienza a notarse esponjosa.

La cruz aparece redondeada sobre la zona de las apófisis espinosas.

Hombros y cuello se unen al cuerpo sin diferenciación.

El mismo caballo ahora en un nivel 5 de la escala.

6- Caballo moderadamente gordo

Puede observarse la formación de ligeros pliegues en el dorso del caballo.

Sobre las costillas la grasa se percibe esponjosa y con cuerpo.

La grasa localizada alrededor de la base de la cola se percibe blanda.

Comienza a depositarse la grasa junto a los lados de la cruz, detrás de los hombros y junto a los lados del cuello.

7- Caballo gordo

Puede haber pliegues en el dorso del caballo.

Se pueden percibir costillas individuales, pero también se nota un relleno adiposo entre las mismas.

La grasa alrededor de la base de la cola es blanda y además se deposita junto a la cruz, detrás de los hombros y en el cuello.

8- Caballo obeso

Presencia de pliegues en el dorso.

Dificultades para notar las costillas.

La grasa localizada alrededor de la base de la cola es muy blanda.

El área junto a la cruz y detrás de los hombros está rellena con grasa.

Notable engrosamiento del cuello.

Hay depósitos de grasa en la cara interna de los muslos.

9- Extremadamente obeso

Obvios pliegues en el dorso.

Hay acumulación de grasa sobre las costillas.

Se observa un abultamiento de grasa alrededor de la base de la cola, junto a la cruz, detrás de los hombros y junto al cuello.

La grasa localizada en la cara interna de los muslos provoca rozamiento.

Los flancos están rellenos con grasa.

 

Una vez determinado el estado corporal del caballo con la escala Hennecke, debemos pesarlo para tener una referencia, y debemos también ajustar la alimentación y el ejercicio necesarios para mantener la puntuación (en caso de que sea correcta) o para modificarla, en caso contrario.

Es decir:

Primero, mido con la escala Hennecke.

Segundo:

Si es correcta la condición corporal, o es la que deseamos, peso al caballo para saber la cantidad de alimento a suministrarle, atendiendo también a factores como el tipo y frecuencia de la actividad que desarrolle, la edad y el entorno (si está confinado en un box o en un paddock).

Si no es correcta la condición corporal, debo ajustar ejercicio y alimentación para alcanzarla. Pregunta a tu nutricionista de confianza si tienes cualquier duda al respecto.

Recuerda que el mejor sistema para pesar a tu caballo es en una báscula. Pero si no es posible, tienes otros métodos que te explicamos en calcular el peso del caballo.

Vigilando de manera regular el estado de nuestro caballo podremos ajustar adecuadamente un programa de alimentación y ejercicio para mantenerlo en el estado deseado.

Y cuidado con los caballos sobrealimentados

Muchos aficionados quieren tener el caballo más gordo, creyendo que así está más bonito.

Demasiadas veces nos encontramos con caballos sobrealimentados y, lo más peligroso, faltos de una pauta regular de ejercicio que se aumenta o reduce progresivamente. Estos caballos se ejercitan solo una o dos veces por semana o, peor aún, se les da una paliza a trabajar el fin de semana.

El concepto de “gordo” es bastante subjetivo. Si el propietario cree que a su caballo le falta peso, aumenta su ración. Pero muchas veces el caballo está en su peso correcto y lo que tendría que aumentar son las horas de estar suelto en un picadero o en un padock, o bien procurarle más ejercicio y, entonces sí, aumentarle un poco la ración.

A veces queremos solucionar los problemas del estado corporal del caballo pensando únicamente en la parte de la nutrición e ignorando por completo la parte del ejercicio, del movimiento, que es básica para que nuestro caballo se desarrolle y se mantenga en óptimas condiciones de salud y bienestar.

Artículo relacionado: ¿Cómo recuperar la salud de un caballo demacrado?

Alimentación del caballo: ¿Cuánto pienso y forraje le doy?

La cantidad de forraje y tipo de pienso adecuado para nuestro caballo dependerá fundamentalmente de su peso vivo, así como del nivel y tipo de trabajo que realice: a mayor esfuerzo (en intensidad y/o duración) del caballo, mayor necesidad de nutrientes precisará.

Caballos comiendo alfalfa

 

Es muy importante mantener una proporción óptima entre pienso y forraje para nuestros caballos.
Unos piensos de calidad, como los de STROC Equine Nutrition, deben estar formulados con diferentes niveles de energía, vitaminas y minerales según el nivel de actividad del caballo (trabajo suave, trabajo medio, trabajo intenso, trabajo muy intenso…).

Para calcular la ración diaria de un caballo, la regla general se basa en un porcentaje de su peso vivo (PV).
Un caballo adulto sano necesita consumir entre el 1,5 % y el 2,5 % de su peso corporal en materia seca total al día.

Cantidad total según el nivel de actividad

La cantidad exacta varía dependiendo del trabajo que realice el caballo:

  •  Mantenimiento o actividad baja: 1,5 % – 2,0 % de su PV.
  • Actividad media: 2,25 % – 2,5 % de su PV.
  • Actividad alta o yeguas lactantes: Puede llegar hasta el 3,0 % de su PV.

Distribución de la ración (Forraje y Pienso)

El forraje siempre debe ser la base de la dieta y representar la mayor parte del peso total de la misma:

  • Sin actividad: 100% forraje (dependiendo de la calidad nutricional del mismo).
  • Baja actividad: 80-85 % forraje / 15-20 % pienso.
  • Actividad media: 70-75 % forraje / 25-30 % pienso.
  • Alta actividad: 60-65 % forraje / 35-40 % pienso.

Requerimientos de Forraje

  • Mínimo Absoluto: Los caballos deben recibir al menos el 1,5% de su peso corporal en materia seca de forraje al día.
  • Recomendación Ideal: Para la mayoría de los caballos sanos, se recomienda un aporte del 2% de su peso corporal en materia seca.
  • Límite en Casos Extremos: En programas estrictos de pérdida de peso bajo supervisión veterinaria, el límite inferior absoluto es de 1,25% de materia seca/kg de peso corporal.

Tiempo de Masticación:

Los caballos han evolucionado para pastar continuamente; se recomienda que no pasen más de 4 a 5 horas sin acceso a forraje.
En libertad, el caballo dedica aproximadamente 60 % del día (unas 14 horas) a comer.

¿Es posible una dieta de sólo forraje?

Aunque muchos caballos pueden obtener suficiente energía y proteínas solo del forraje (especialmente si es de alta calidad o pasto fresco), una dieta estrictamente de forraje sin ninguna suplementación no es recomendable por las siguientes razones:

  • Deficiencias de Micronutrientes: El forraje conservado (como el heno) suele carecer de niveles adecuados de vitaminas críticas (como la Vitamina E) y minerales traza (como cobre, zinc y selenio).
  • Variabilidad del Suelo: El contenido mineral del forraje depende de la composición del suelo donde se cultivó, lo que a menudo genera desequilibrios en la relación calcio-fósforo.

Uso de Equilibradores (Balancers):
La mayoría de los caballos, ponis y burros pueden mantenerse con una dieta basada en forraje siempre que se complemente con un equilibrador de ración (ration balancer = Full Balancer) para cubrir los huecos de vitaminas y minerales sin añadir calorías excesivas. Como nuestro pienso Stroc FULL BALANCER.

 

Importante:
El forraje es el componente principal de la ración diaria, nunca se debe alimentar con menos del 1%-1,5 % del peso vivo en forraje
para evitar problemas digestivos como cólicos o úlceras y de comportamiento (estereotipias trastornos de ansiedad, problemas de relación, agresividad, etc……).
Diversos estudios señalan que un caballo necesita una ingesta diaria mínima de forraje para mantener su salud digestiva y bienestar general.