Los aceites vegetales: aliados para luchar contra los cólicos de los caballos

aceites vegetales y pienso

Causas de los cólicos en los caballos

De todos es sabido que la mayoría de los cólicos que sufren los caballos en verano obedecen básicamente a la deshidratación, pero hay otros factores sobre los que también podemos influir para prevenir, en la medida de lo posible, esta temida patología.

Uno de ellos es un posible exceso de pienso en la dieta diaria de nuestro caballo. Pensemos que, en raciones basadas en cereales y, por lo tanto, en niveles de almidón altos, el riesgo de fermentación del pienso o producción de gases en el estómago o intestino grueso (que provoca cólicos) es más elevado, sobre todo en caballos en régimen de estabulación permanente (aprovechamos para recordar que, en verano, estar en un box las 24 h del día supone al caballo un estrés térmico elevado, y ello también puede ser causa de cólico).

Retomando el asunto de la nutrición: el forraje debe ser siempre la base de la alimentación de los caballos, y en verano debemos seguir suministrándoselo en las cantidades habituales. Es decir: de modo abundante. Pero, en época estival debemos reducir el pienso (que no deja de ser un alimento complementario) un 20%, o incluso un 25%, especialmente en los días en los que el calor es extremo.

Pero, ¿cómo compensamos la disminución del nivel energético que se produce en la ración diaria del caballo cuando reducimos la cantidad de pienso que le suministramos? Un modo seguro y eficaz es mediante la inclusión de los aceites vegetales en su dieta.

¿Y en qué cantidades? Depende de los casos. Podríamos ir desde 10 ml de aceite vegetal por cada 100 Kg de peso vivo al día, hasta 100 ml por cada 100 Kg. Como referencia, diversos estudios científicos demuestran que hasta un máximo del 10% de la ración de pienso diaria la podemos sustituir por aceites vegetales. Por ejemplo, para un caballo de peso vivo 500 Kg, que come diariamente entre 4 o 5 Kg de pienso podríamos añadir a su dieta (siempre tras la mencionada reducción de entre un 20%-25% del pienso) unos 400 ml a 500 ml.

Más beneficios de los aceites vegetales

Además de actuar como excelentes aliados en la lucha contra los cólicos, los aceites vegetales que se incorporan a la dieta de nuestro caballo en verano aportan múltiples beneficios a su salud, siempre dentro de una estrategia correcta de alimentación. Entre ellos: previenen irritaciones dérmicas (eccemas) en el caballo (sobre todo en el verano), regulan y mejoran el sistema inmunitario, aportan flexibilidad muscular para el ejercicio, aseguran la integridad de los tejidos y garantizan el correcto desarrollo y mantenimiento celular favoreciendo todas las funciones fisiológicas del organismo.

Como siempre, cuando hablamos de alimentación equina, es importante que elijamos con criterio el producto que vamos a incluir en la dieta diaria de nuestro caballo. En Covaza Nutrición Equina ofrecemos un aceite natural de gran calidad, Glycoil, con un perfil equilibrado de ácidos grasos esenciales: Omega 3, 6 y 9.  

 

Conocer el sistema digestivo de los caballos para alimentarlos mejor

Conocer las particularidades del sistema digestivo de los caballos nos ayudará a cuidar la salud de nuestros equinos y mejorar su bienestar.
Y es que dichas peculiaridades les predisponen a ciertas alteraciones y problemas digestivos que podremos prevenir con un adecuado manejo alimentario.

El sistema digestivo equino se divide en dos grandes partes:

La parte delantera:

compuesta por la boca, esófago, estómago e intestino delgado.

Esa parte es muy similar a cualquier animal monogástrico (con un solo estómago), como el cerdo, el perro o nosotros mismos.

La parte trasera:

que comprende el intestino grueso, compuesto por ciego, colon y recto.

Esta parte del sistema digestivo del caballo es más parecida a los rumiantes o poligástricos como la vaca y la oveja.

Cada uno de estos componentes del sistema digestivo tiene peculiaridades relacionadas con el manejo de la alimentación.

Sistema digestivo del caballo

La boca

Su principal misión es la de aprehender, coger el alimento, romperlo, masticarlo y mezclarlo con la saliva producida solo por el hecho de la masticación (no por oler o ver el alimento como nos pasa a los humanos cuando tenemos hambre).

La producción de saliva es muy importante para que el alimento se lubrifique correctamente y sea tragado sin dificultad ni atragantamientos. Un caballo puede producir de 5 a 10 litros diarios de saliva.

Está demostrado que los pellets de mayor tamaño provocan una mayor masticación y, por tanto, insalivación, algo que tenemos muy en cuenta en los piensos en formato Pellets de Covaza  Nutrición Equina.

El esófago

El esófago se extiende desde el paladar hasta el estómago. Termina en una válvula muy poderosa que se llama cardias que sólo se abre en dirección hacia el estómago y no al contrario.
Esta particularidad hace que los caballos no puedan eructar, ni vomitar, por lo que están predispuestos a una distensión gástrica y cólico.
Esto debe hacernos tener un especial cuidado con el tipo y estado de conservación de los alimentos que proporcionamos a nuestros caballos.

El estómago

Se divide básicamente en cuatro regiones, la esofágica, la cardiáca, la fúndica y la pilórica.
Con una capacidad aproximada de 15-18 litros (el 10% del total del sistema digestivo), el estómago del caballo tiene, además, un ambiente ácido, pues su pH oscila entre 1.5 y 2.

En él se absorbe una pequeña parte de la proteína, y el alimento tarda en pasar por él entre 20 y 30 minutos.

El intestino delgado

Dividido en duodeno, yeyuno e íleon, tiene una longitud de unos 21-27 metros (del total del sistema digestivo, representa el 75%. Y de su volumen, un 30% del total).

También tiene un ambiente ácido, aunque menor: el pH oscila entre 2.5 a 3.5.

En el intestino delgado del caballo se absorben casi todos los nutrientes: proteína, grasas, hidratos de carbono y, en el íleon, los minerales.

El alimento tarda en pasar no más de 1 a  2 horas.

Además de ayudar a la insalivación, una mayor masticación del alimento por parte del caballo reduce el tamaño final de las partículas que lo componen, lo que facilitará a las enzimas del intestino delgado extraer al máximo los nutrientes.

Y el intestino grueso

Dividido en ciego, colon y recto, tiene una longitud de unos 7 metros, aunque su volumen es el mayor de todo el tracto gastrointestinal: unos 150 litros (el 60% de todo el sistema digestivo).

Aquí el pH ya es casi neutro, entre el 6 y el 7 (normalmente de 6,7).

El intestino grueso del caballo es la auténtica cámara de fermentación de los forrajes donde cerca de 400 especies distintas de microorganismos absorben la fibra que contienen en forma de ácidos grasos volátiles (acetato, butirato y propionato).

Esta «cámara» tiene la peculiaridad de requerir un funcionamiento continuo; es decir un aporte de forraje continuo de pequeñas cantidades.

El paso o flujo del alimento es muy lento, puede tardar 22 horas o incluso 2 días.
El tiempo en que tarda en pasar el alimento por el sistema digestivo, dependerá de la cantidad de comida que se suministre en cada toma: a mayor cantidad, menor tiempo de paso.

También dependerá de la forma física del alimento, por ejemplo los forrajes tardan más en pasar que los concentrados, bien sean pellets o granos de cereales.

El forraje es, por tanto, fundamental.

Estudios procedentes de otras especies animales demuestran que una ralentización del paso de la ingesta por el tubo digestivo hace que se aprovechen en mayor medida los nutrientes.

No nos cansaremos de recordar que el sistema digestivo del caballo está diseñado para proveerle de alimento bajo la regla de «muchos pocos».

Baste citar un peligro asociado a la falta de forraje: el caballo, al contrario que nosotros, no dispone de vesícula biliar, y la segregación de la bilis o jugos gástricos es constante independientemente de que el aparato digestivo reciba o no alimento sobre el cual pueda actuar.

Mantener un intestino grueso sano, implica, directamente, mantener un caballo saludable y con un nivel de rendimiento (si hablamos de deporte) muy superior.